Sistemas de aprendizaje propio
A pesar de que Robert dice que las campañas de desinformación que no parten de un Estado siguen un proceso más rudimentario, también tiene claro que esta es una de las prácticas más “oscuras” de Internet. Así, hay personas que traman narrativas muy perjudiciales y colaboran para crear campañas de desinformación en torno a marcas de todo tipo.
Si las marcas aún no saben cómo afrontar esas campañas tan dañinas deberían estar bastante preocupadas.
“Si entras en los foros online adecuados, puedes ver que existe una discusión sobre cómo configurar una campaña de desinformación o sobre cómo perjudicar la reputación de una marca. Es interesante observar la coordinación: se convierte en una fuente muy popular.”
Robert ofrece el ejemplo de alguien que comparte una publicación con el objetivo de desprestigiar a una persona u organización.
“Pueden utilizar un meme o crear una campaña de máxima eficacia. Lo que hará este sistema de aprendizaje del que hablamos es observar esto, aprender y reforzarse.”
“Repite una mentira a menudo y se convertirá en realidad”, dice Robert parafraseando a Joseph Goebbels, el Ministro de Propaganda del Reich en la Alemania nazi. “Resulta que, en Internet, lo suficiente son siete veces. Es por eso que la proactividad es esencial en el caso de las marcas”.
La repetición puede favorecer aún más la confianza en la desinformación cuando se comparte el mensaje desde múltiples fuentes que parecen no estar conectadas. No es difícil imaginar cuánto daño puede causar un pequeño grupo de individuos hiperactivos (ya sea apoyado por el Estado o no).
Sentido de la responsabilidad
Robert no siempre ha trabajado en la desinformación. Fue uno de los primeros en inmiscuirse en temas de web y de redes sociales. De hecho, ha trabajado como desarrollador y tecnólogo, así que siente un fuerte sentido de la obligación a la hora de solucionar los problemas que ve.
“En los albores de las redes sociales, los tecnólogos no pudimos prever los peligros de los sistemas que estábamos creando”, confiesa.
Ahora, nos encontramos con muchos problemas a medida que esos sistemas evolucionan y fomentan la viralidad también desde el punto de vista comercial, y no solo desde el debate civil. La solución aún no está clara, pero sobre todo “hay que ser proactivos”, sentencia.